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PLACER vs. ENERGÍA

By 11 julio, 2017 No Comments

Hay uno de los capítulos de mi libro “De espectador a Protagonista” que habla de la importancia de mantener un cuerpo equilibrado y lleno de energía para poder alcanzar grandes metas.

Nuestro cuerpo, como todos sabemos, es nuestro vehículo ejecutor, es el que nos va a llevar de un lado a otro y nos permitirá pasar a la acción. Una acción tan necesaria que no podemos prescindir de tener un cuerpo lleno de energía si queremos alcanzar grandes gestas.

Pero esta semana quiero hacerte algunas preguntas que me gustaría que te respondieras con total sinceridad:

  • ¿Prestas la atención necesaria a tu cuerpo y a como lo llenas o lo vacías de energía?
  • ¿Te alimentas de productos que ponen energía en tu cuerpo o por el contrario se le restan?
  • ¿Llevas a cabo unos hábitos de vida saludables o por el contrario tus actividades son consumidoras de energía?

Como sabrás hay mil y una maneras de poner o de quitar energía a tu cuerpo y muchas de estas últimas las llevamos a cabo de manera inconsciente. Quiero enumerarte 5 de las formas más frecuentes de restar energía a tu cuerpo y a las que solemos prestarle muy poca atención. Vamos con ellas:

 

EL DESCANSO:

El descanso es necesario para recuperar toda la energía perdida durante el día y durante nuestras tareas diarias. Al contrario de lo que muchas personas creen, en el tema del descanso es mejor apostar por la calidad mas que por la cantidad.

El tema del descanso es muy personal y hay cuerpos habituados a descansar menos horas que otros pero que recuperan mejor. Lo importante, lo realmente básico, es tener la calidad necesaria de descanso.

 

GESTIÓN DEL STRESS:

Uno de los grandes males de este nuevo siglo. La incorrecta gestión emocional de cualquier situación nos produce un efecto negativo en nuestro cuerpo y hace que este consuma más energía.

Ya lo hemos explicado en otras ocasiones cuando nos hemos referido a este tema. Estar durante demasiado tiempo pre-ocupado o dándole vueltas a situaciones negativas no trae nada bueno, ni mental ni físicamente.

El proceso de preocupación empieza en nuestro cerebro, el cual manda a través de nuestra médula espinal una serie de sustancias químicas con el objetivo que nuestro cuerpo al final acabe teniendo las mismas sensaciones que nuestra mente. Esta es la peligrosa manera de encontrar el equilibrio entre cuerpo y mente que tenemos los seres humanos.

Por tanto cuida mucho tus pensamientos ya que acabarán influyendo directamente en tu consumo de energía.

 

 LA NUTRICIÓN:

Esta, por evidente que parezca, en muchas ocasiones no la gestionamos de la mejor manera. Sabemos que debemos cuidar nuestra alimentación pero en ocasiones descuidamos ingerir todos aquellos alimentos que nos ayudan en todo el proceso digestivo y que nos nutren de mayor energía.

Hábitos como tomar refrescos azucarados, bollería, frituras, excesos de carnes rojas y demás sustancias “pesadas” no solo no aportan la energía suficiente sino que además, por su composición, nos dificultan nuestra digestión y aumentan, por tanto, nuestro consumo energético en este proceso digestivo. Fíjate que ni tan siquiera hemos nombrado el tema de la imagen, porque ahora no viene al caso.

Esto solo por ponerte algunos ejemplos que todos conocemos. Ya no hablemos de sustancias tóxicas como alcohol, tabaco y/o drogas.

Apuesta siempre que puedas y equilibradamente por esos alimentos que nos proporciona la naturaleza. El Universo es tan perfecto que nos ha dotado de un ecosistema ideal para nosotros poder satisfacer nuestras demandas energéticas. Todo lo demás es invención del ser humano.

 

ACTIVIDAD FÍSICA:

 Tanto por exceso como por defecto. Hay que encontrar el equilibrio adecuado para que nuestro cuerpo funcione a la perfección. No practicar ninguna actividad física ya sabemos los innumerables problemas que puede ocasionarnos pero realizar demasiada también puede tener sus consecuencias negativas.

Realizar deportes de extrema intensidad no puede tener como objetivo el nutrirnos de energía sino todo lo contrario. En ocasiones las personas creen que cuanto más ejercicio hagan mejor se van a encontrar y a pesar de que todo se basa en un principio de individualización, hay que encontrar el equilibrio entre entrenamiento, descanso y actividades diarias.

No hace falta decirte que no realizar ninguna práctica deportiva por el motivo que sea, tarde o temprano, te llevará al taller de reparaciones y te pasará factura.

 

LA MOTIVACIÓN:

Si, has leído bien. Tener poderosos motivos nos nutre de energía. Estar motivados nos genera pensamientos positivos y hace que el cerebro de ordenes llenas de energía a nuestro cuerpo para que este actúe acorde con el estado emocional que tenemos.

Por el contrario, estar desmotivado y sin ganas parece restar energía, tanto a nuestro cerebro como a nuestro cuerpo. Busca motivos poderosos que te llevan a pasar a la acción y verás como se siente tu cuerpo.

 

Ahora que ya conoces como nutrir tu cuerpo de energía basta con que cojas algunos compromisos y cambies un poco tus hábitos para ver el cambio positivo que puedes llegar a disfrutar.

Recuerda lo importante que es ir introduciendo pequeños cambios de hábitos y no intentar cambiarlo todo de una vez. Nuestro cerebro esta pensado para ahorrar energía y cuando le presentamos grandes cambios de golpe para el suponen como si le estuvieras enfrentando a grandes peligros.

Empieza por un cambio. Uno que te sea sencillo y cuando lo hayas convertido en un hábito ves a por otro. Pero sobretodo no olvides tu objetivo que es, ni más ni menos, que disponer de toda la energía necesaria en tu día a día para alcanzar tus metas y lograr tus objetivos.

 

 

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