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Lo admito. Estoy de lleno en el estudio y puesta en práctica de esta Ley y te quiero hablar porque pienso que puede serte útil a la hora de emprender y trabajar sobre tu proyecto.

Lo primero que debo decirte es que abandones las creencias que tienes sobre el enunciado y deja fluir tu pensamiento, al menos, durante la lectura de este post. Dichos como: “trabaja duro y obtendrás resultados”, “sin sacrificio no hay beneficio”, “solo esforzándote llegarás donde quieras” son dichos demasiado antiguos como para asumirlos a día de hoy, al menos en un 100%. Y me explico:

La Ley del mínimo esfuerzo dice que hagamos lo que debamos hacer pero sin forzar. Es decir, hagamos todo lo que tengamos previsto hacer pero sin poner tanto el foco en el resultado y si en el placer del proceso que, dicho sea de paso, es donde debería residir la verdadera abundancia ya que es el tiempo donde pasamos más tiempo. La ley del mínimo esfuerzo nos dice también que aprendamos a dejar ir nuestro trabajo y fluyamos con el sin tener la mente puesta únicamente en el resultado teniendo en cuenta que siempre nos vemos “forzados” a conseguir aquello que nos mandan o nos mandamos. En el resultado reside el esfuerzo fruto del miedo, en el proceso puede residir el placer de hacer lo que quieras y tengas que hacer.

Aplicar esta ley no es dejar de trabajar, dejar de hacer lo que tengas que hacer y mucho menos hacer menos de lo que realmente deberías y sabes que debes hacer. Aplicar la Ley del mínimo esfuerzo es dejar de obsesionarte con el resultado para disfrutar del proceso. Es sentir y vivir cada paso como el premio que inevitablemente nos llevará a la meta. Es vivir, si te puedes dar cuenta de ello, en la más absoluta abundancia.

Si, se lo que estarás pensando, pero ya te digo que son fruto de tus ancestrales creencias. Yo mismo estoy, como te dije, en pleno proceso de aplicar esta Ley pero mis resultados me dicen que esta Ley, como muchas otras no tiene fallo. Es pura lógica y puro sentido común.

Cuando nos aferramos a un resultado lo hacemos todo proyectados a futuro y normalmente con miedo del pasado por si pudiera ser que el resultado no fuera el esperado. Esto nos hace hacer más y más,  pensando que a más hacer más recibir y lo único que estamos creando es un desequilibrio interno que inevitablemente nos va a llevar a no disfrutar del camino (eso por descontado) y muy probablemente, debido a nuestro estado, a no conseguir aquello que deseamos.

Es más ¿realmente vale la pena obtener un buen resultado a costa de un mal proceso? ¿realmente la abundancia es conseguir cosas e inmediatamente ir a por otras nuevas? ¿cuánto tiempo de nuestras vidas estaremos desperdiciando en los procesos por momentos efímeros de alegría? ¿realmente no vemos el desequilibrio?

Esta Ley te mantiene conectado siempre, con esta Ley disfrutas todo el tiempo ya que con esta Ley lo importante y lo realmente abundante es el “aquí” y “ahora” y no el después camuflado del resultado.

Podrás “trabajar” más horas que nadie en tu proyecto o en mejorar tus servicios pero cuando estás poniendo en práctica la Ley del mínimo esfuerzo estarás en ese mismo instante alcanzando tu verdadero objetivo, el objetivo de ser feliz ya que cuando uno se siente conectado es cuando ofrece lo mejor de sí, es cuando pasan las horas sin esfuerzo y es cuando los resultados, inevitablemente llegan y llegan de la mejor manera.

No estoy hablando de falta de horas de trabajo, ni de falta de dedicación, sino de esfuerzo. De querer hacer más de lo que realmente debes hacer y de hacerlo de una manera forzada para provocar unos resultados que inevitablemente llegarán aplicando esta Ley.

Ahora tú decides. Tú decides si seguir viviendo proyectado a futuro con experiencias del pasado y que esto te haga recorrer toda el camino sin cambiar de marcha, o pasado de revoluciones. O por el contrario,  hacer lo que tengas que hacer, desapegarte del resultado, apreciar lo abundante del proceso y dejar que tu trabajo siga su curso.

Te lo digo por experiencia propia; no es fácil romper con el patrónn y con las creencias del esfuerzo. No es fácil domesticar nuestro cuerpo y nuestra mente leyendo una agradable lectura  a las 10 de la mañana cuando todo el mundo está currando. No es fácil decir a las personas que te rodean que estás cambiando la manera de trabajar. Pero tampoco es entendible pasarse la mitad de nuestra vida persiguiendo fines y no disfrutando de nuestros medios.

Sé que me entiendes y que entenderás que no estoy hablando de ser un holgazán. Abre tu mente y déjate espacio para ponerlo en práctica como yo lo estoy haciendo. Nuestra naturaleza no es trabajar todo el día y como dice mi admirado Sergio Fernández esto de trabajar y esforzarse tanto es un pura invención humana. No hay otro ser vivo en el planeta que lo hago. Como en muchos casos vamos contra natura.

Te iré contando mis resultados pero creía interesante compartir mi experiencia personal como emprendedor contigo aplicando la Ley del mínimo esfuerzo.

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